Hepatitis C
La hepatitis C (VHC)
se contrae principalmente a través de fluidos corporales,
en especial la sangre y los productos derivados de la sangre,
así como compartir jeringas para inyectarse, transmisión de
madre a hijo y en un menor grado a través del contacto sexual.
Solo alrededor del 25% de las personas infectadas con el VHC
desarrollan síntomas después de la infección inicial. Estos
síntomas, por lo general similares a los de una gripe fuerte,
suelen incluir fiebre, fatiga, dolor muscular y en las articulaciones,
náusea y vómito, y aparecen entre dos y seis semanas después
de la infección inicial. Dado que los síntomas de la infección
inicial del VHC por lo general son menos intensos que los
del VHA o el VHB, con frecuencia pasan inadvertidos para las
personas afectadas y sus médicos. Además, como la mayoría
de la gente infectada con el VHC no presentan síntomas, es
más factible que contagien a otras personas sin darse cuenta.
El VHC crónico se desarrolla en un porcentaje que puede llegar
al 85% de las personas infectadas con el VHC y cerca del 70%
desarrollan como consecuencia algún tipo de enfermedad hepática.
A menudo, cuando por fin
se diagnostica el VHC, el hígado ya ha sufrido un daño. El
alcohol aumenta considerablemente el riesgo de una progresión
de las enfermedades hepáticas. El VHC, al igual que el VIH,
es un virus muy difícil de tratar ya que puede hacer mutaciones
rápidamente y escapar a la respuesta natural del sistema inmunitario.
Síntomas
La hepatitis C por lo general
produce fiebre, pérdida de apetito, ictericia, náuseas, diarrea
y vómito.
Prevención
No existe una vacuna
contra el VHC. Debido a los numerosos tipos del VHC, el desarrollo
de una vacuna efectiva es particularmente difícil. En la actualidad
el único método para prevenir la transmisión del VHC es practicar
relaciones sexuales seguras y cerciorarse de la esterilidad
de cualquier aguja que se aplique al cuerpo (esto incluye
las agujas y la tinta usadas para los tatuajes, las perforaciones
en el cuerpo y la acupuntura).
Las mujeres embarazadas
que son también seropositivas, tienen una mayor probabilidad
de transmitir el VHC a los bebés recién nacidos que las mujeres
que solo han contraído el VHC. La recomendación de la mayoría
de los investigadores es que para reducir el riesgo de la
transmisión del VHC, las mujeres en embarazo deberían considerar
el uso de terapias contra el VIH para reducir los niveles
del VIH hasta el mínimo posible.
Tratamiento
Los únicos tratamientos
aprobados para la hepatitis C son el interferón-alfa-2a, el
interferón-alfa-2b y el consensus interferón (Infergen). El
interferón alfa-2b también está aprobado en combinación con
el ribavirin (Rebetol) y se vende como un producto unificado
bajo el nombre de Rebetron. La combinación de interferón alfa-2b
y ribavirin ha demostrado ser más efectiva que el interferón-alfa
solo. Las personas co-infectadas con VIH y VHC deberían ser
conscientes de que el uso de este nuevo tratamiento recomendado
para la infección del VHC puede producir algunas interacciones
con las terapias contra el VIH. De manera particular, el uso
de rivavirin tiende a multiplicar varias veces la potencia
del ddI, lo cual puede incrementar los efectos secundarios
asociados con el ddI. En los estudios de laboratorio, el rivabirin
interactúa con el AZT (y probablemente con el d4T), lo cual
resulta en una disminución de la actividad del AZT contra
el VIH. Esta observación no ha sido confirmada en estudios
con seres humanos.
Se desconoce la seguridad
y efectividad del interferón-alfa y el ribavirin en personas
menores de 18 años.
Siguen existiendo bastantes
dudas con respecto al uso de inhibidores de proteasa en las
personas co-infectadas con VIH y VHC. Sobre todo hay preocupación
porque la mayoría de los inhibidores de proteasa afectan hasta
cierto punto el hígado, que ya está bastante afectado debido
al VHC. Sin embargo son contradictorios los informes que se
han presentado sobre los riesgos y beneficios del uso de inhibidores
de proteasa en las personas co-infectadas con VIH y VHC. Muchos
investigadores observan cuidadosamente los niveles del VHC
antes y poco después de que los pacientes comiencen a tomar
medicamentos contra el VIH. Se han reportado un par de casos
de reactivación del VHC (por ejemplo síntomas de la enfermedad
del VHC) después de iniciar una terapia contra el VIH.
Los inhibidores no nucleósidos
de la transcriptasa reversa también pueden aumentar las enzimas
en el hígado. La mayor parte de los investigadores opinan
que la nevirapina (Viramune) es la más propensa a incrementar
las enzimas hepáticas seguida por la delavirdina (Rescriptor)
y el efavirenz (Sustiva.)
Un estudio reciente mostró
que las personas co-infectadas con el VHC y el VIH respondían
igualmente bien al interferón-alfa, un tratamiento contra
la hepatitis C, de hecho mejor que aquellos que tenían el
VHC pero no estaban infectados por el VIH. Este resultado
es contrario a la experiencia de un buen número de personas
co-infectadas con el VIH y el virus de la hepatitis B que
generalmente no responden bien al tratamiento con interferón.
De todas maneras vale la pena resaltar que el tratamiento
con interferón-alfa por sí solo ya no se considera lo más
avanzado para el tratamiento de la hepatitis C. Actualmente
se considera que la terapia óptima es una combinación de interferón
alfa con ribavirin.
Consideraciones para
la terapia
Las recomendaciones
actuales aconsejan que los portadores del VHC con un incremento
en el nivel de enzimas hepáticas, una biopsia del hígado que
muestre cierto grado de fibrosis (cicatrices en el hígado)
y al menos un grado moderado de inflamación y necrosis (muerte
del tejido en algunas zonas) deben considerar el inicio de
una terapia contra el VHC. Las personas con incrementos persistentes
en las enzimas hepáticas pero que no muestran otros cambios
a juzgar por una biopsia del hígado, o las personas con cirrosis,
harían bien en discutir con su proveedor de servicios de salud
los riesgos y beneficios de comenzar una terapia contra el
VHC.
Actualmente la dosis recomendada
de interferón-alfa es de tres millones de unidades tres veces
a la semana, y la de ribavirin es de mil a mil doscientos
miligramos al día, dependiendo del peso de la persona. Para
las personas que pesan menos de 75 kilos (alrededor de 165
libras) la dosis de ribavirin es de dos cápsulas de 200 miligramos
en la mañana y tres cápsulas de 200 miligramos en las noches,
para una dosis total de 1000 miligramos. Para las personas
que pesan más de 75 kilos la dosis de ribavirin es de tres
cápsulas de 200 miligramos en la mañana y tres cápsulas de
200 miligramos en las noches, para una dosis total de 1200
miligramos. La dosis de ribavirin por lo general se reduce
a 600 miligramos diarios (una dosis de 200 miligramos en la
mañana y dos cápsulas de 200 miligramos en la noche) si el
nivel de los glóbulos rojos (hemoglobina) cae por debajo de
10g/dl.
Hoy en día la mayoría de
los investigadores coincide en que resulta aconsejable para
las personas permanecer en una terapia contra el VHC al menos
durante un año, si no más, para aumentar las probabilidades
de obtener beneficios a largo plazo. Además se están estudiando
los efectos de una dosis más alta de interferón-alfa y de
recibir la dosis diariamente para determinar si resultan en
una actividad contra el VHC aún mayor.
Las recomendaciones actuales
también señalan que los pacientes suspendan la terapia contra
el VHC si sus enzimas hepáticas continúan elevadas o si muestran
niveles detectables de VHC después de recibir terapia durante
al menos tres meses. Los estudios han mostrado que si ese
es el caso, son muy bajas las probabilidades de alcanzar una
respuesta a largo plazo.
La mayor parte de los investigadores
cree que las personas co-infectadas con VIH y VHC deberían
tratar primero la infección del VIH. No obstante, cuando la
enfermedad del hígado es severa, podría ser prudente tratar
antes el VHC. Se desaconseja comenzar las terapias contra
el VIH y el VHC simultáneamente ya que ello aumenta de manera
dramática la posibilidad de experimentar efectos secundarios.
Por lo general, se recomienda un intervalo de al menos uno
a dos meses entre el comienzo de la terapia contra el VIH
y el de la terapia contra el VHC.
El paciente debería discutir
la posibilidad de efectos secundarios como consecuencia de
estas terapias con su proveedor de atención médica y tratar
de diseñar un plan para manejar dichos efectos si se presentan.
Efectos secundarios
El interferón-alfa
y el ribavirin pueden ocasionar numerosos efectos secundarios.
Los más comunes del interferón-alfa incluyen síntomas similares
a los de una gripe fuerte, fiebre, dolor muscular, depresión
(tomar un antidepresivo antes de empezar con el interferón-alfa
podría ayudar.) Los efectos secundarios más comunes del ribavirin
incluyen anemia (disminución de los glóbulos rojos), tos,
dificultad para respirar, salpullidos, insomnio y anorexia
(pérdida extrema de apetito).
Estudios que se han conducido
con el ribavirin muestran que este medicamento puede causar
defectos de nacimiento en las crías de animales de laboratorios,
que incluyen malformaciones en el cráneo, los ojos, la quijada,
el esqueleto y el intestino (la región gastrointestinal.)
La severidad y la probabilidad de desarrollar estos efectos
se intensificaron con dosis mayores del medicamento. Además,
en los estudios con animales, se produjo una reducción de
la tasa de supervivencia de los fetos y los recién nacidos.
Debido a los alarmantes resultados
de estos estudios, se recomienda enfáticamente a las mujeres
y los hombres sexualmente activos—en los casos en que existe
la posibilidad de embarazo—que empleen métodos efectivos de
control de la natalidad (se deben emplear simultáneamente
dos métodos fiables, como la pastilla hormonal y una protección
por barrera, como un condón) mientras están tomando interferón-alfa
y ribavirin y seis meses después de suspender estos medicamentos.
Si queda en embarazo una
mujer que está tomando interferón-alfa y ribavirin, o cuyo
compañero está tomando los medicamentos, o si ocurre en el
transcurso de los seis meses siguientes de haber suspendido
esa terapia, deben llamar al número 800-727-7064 para informar
del embarazo.
Traducido y adaptado al español
por Lucho Merino
Reimpreso por cortesía de Project
Inform © abril 2001. Por más información, contacto el nacional
VIH/SIDA tratamiento “hotline”, 800-822-7422, or visita, www.projectinform.org.
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