La co-infección VIH/VHC
—Perspectiva de un Paciente
por Gerald Moreno
Yo recuerdo haberme
sentido bien y lleno de esperanza, sentado en la oficina de
mi doctor un día en el año 1996. Esta no era el tipo de esperanza
que yo había sentido por los últimos 12 años, sino una esperanza
que yo podía agarrar en lugar de visualizar. Los inhibidores
de proteasa habían sido aprobados recientemente por la Asociación
de Alimentos y Drogas (FDA, siglas en inglés) y yo pude observar
los efectos dramáticos que estos medicamentos estaban teniendo
en la comunidad VIH positiva, además de en mi propia persona.
Mi doctor me preguntó como me sentía, y yo le pude contestar
con confianza, “¡MAGNÍFICO!” Luego, él me dió mis resultados
de laboratorio más recientes…mis células-T estaban respondiendo
y mi carga viral bajó por la primera vez en12 años. Me sentí
exaltado. Más tarde, el doctor me informó que un indicador
en los laboratorios le preocupaba. Este era el indicador que
medía las enzimas producidas por el hígado.
El hígado es un órgano importante
que limpia la sangre, produce las proteínas para los músculos,
almacena energía, ayuda con la digestión, promueve al sistema
inmunológico, y es necesario para vivir. Todos nosotros debemos
tener niveles bajos de enzimas del hígado en nuestra sangre;
niveles elevados de estas enzimas pueden indicar daños en
el hígado.
Las dos enzimas más comúnmente
estudiadas son ‘ALT’ (‘SGPT’) y ‘AST’ (‘SGOT’). Mis niveles
de estas enzimas estaban elevados. Luego de un historial extensivo,
se ordenaron laboratorios adicionales. Dos de las pruebas
que se ordenaron fueron: la prueba de anticuerpos de la hepatitis
C (HCV) y una prueba de carga viral de VHC (similar a la de
VIH). Una semana más tarde, recibí las noticias. Mi prueba
de anticuerpos regresó positiva, lo que significaba que yo
había estado expuesto al virus de la hepatitis C. Mi carga
viral, regresó con un resultado mayor de 1,000, lo que significaba
que yo tenía hepatitis C crónica.
Aproximadamente, 85% de las
personas que han estado expuestas al VHC desarrollan una infección
crónica. Esto significa que el cuerpo no puede deshacerse
del virus y está constantemente tratando de combatirlo. Además,
significa que los individuos VHC positivos pueden comunicarle
la infección a otra persona mediante una ruta de transmisión,
predominantemente contacto de sangre-a-sangre con VHC. Yo
recuerdo haberle preguntado a mi doctor que significaba todo
esto. Él me contestó solemnemente que la hepatitis C era una
enfermedad muy seria, y que podría ser potencialmente fatal.
Yo recordé memorias familiares al haber recibido otro diagnóstico…VIH.
Luego de un período de depresión y de sentir lástima de mi
mismo, recurrí a una destreza de supervivencia que aprendí
del VIH: “Aprenda todo lo que pueda, porque el conocimiento
es equivalente al poder.” Haga el esfuerzo de explorar las
opciones que estén disponibles para usted.
Lo que aprendí fue que HCV
es una enfermedad viral que afecta al hígado. La prevalencia
de VHC estimada mundialmente es de aproximadamente 170 millones
de personas, 3.9 millones en los Estados Unidos, y 500,000
en California. En 1990 se identificó un anticuerpo. Antes
de esto, VHC se conocía como la forma de hepatitis “ni-A,
ni-B.” El VHC tiene seis genotipos, y todos éstos tienen subtipos.
Un genotipo consiste del material genético específico o “huella”
de un organismo, en este caso de un virus. El genotipo # 1
es el más común en los Estados Unidos, y desafortunadamente
es el más difícil de tratar.
El VHC se transmite principalmente
mediante el contacto de sangre-a-sangre. Luego de yo aprender
esto, inmediatamente reconocí mi factor de riesgo yo fui un
usuario de drogas intravenosas, que compartía mis jeringuillas
con personas que yo ni siquiera conocía. Otros métodos de
transmisión son los productos de transfusión de sangre, los
tatuajes, agujeros en el cuerpo, resoplar drogas, tener parejas
sexuales múltiples que envuelven el contacto con fluídos del
cuerpo, y la hemodiálisis. El progreso del VHC desde la etapa
aguda (los primeros seis meses de la infección) hasta experimentar
síntomas tiene un promedio de 20 años. Para las personas co-infectadas
con VIH, este período se reduce hasta de 10 a 15 años. No
todas las personas infectadas experimentan síntomas, pero
éstos pueden incluir: fatiga, poco apetito, dolores abdominales
y musculares, picazón, orina oscura, piel y ojos amarillentos.
Al obtener esta información,
yo decidí encontrar a un doctor especialista en ambos VHC
y VIH (otra lección que aprendí con el VIH). El doctor realizó
varias pruebas adicionales, aún más sofisticadas y quiso saber
todos los suplementos y medicamentos que yo estaba tomando.
Todo lo que nosotros ingerimos se filtra mediante el hígado,
y muchas vitamínas y minerales son tóxicos al hígado. Actualmente,
yo nunca tomo suplementos sin préviamente informárselo a mi
doctor, especialmente porque estoy bajo el régimen del Tratamiento
Anti-Retroviral Extremadamente Activo (TAREA).
El régimen de TAREA usualmente
incluye inhibidores de proteasa (IPs), los cuales pasan por
un proceso hepático metabólicamente extensivo. Esto significa
que los medicamentos se procesan mediante el hígado. La probabilidad
de complicaciones con el hígado existen para todos los seis
tipos de IPs que están disponibles actualmente, especialmente
Norvir y Crixivan. Por esta razón es imperativo trabajar con
un especialista, para que él/ella pueda decifrar si cualquier
toxicidad se debe a medicamentos, a suplementos, o al propio
virus. La toxicidad que yo experimenté fue realmente debido
a mi régimen de TAREA, pero mi especialista me recomendó que
continuara con esta combinación y que lo monitoreara mensualmente
debido a que la toxicidad no era muy alta.
Debido a que yo personalmente
soy agresivo en cuanto a mi salud, pedí una biopsia del hígado.
Una biopsia del hígado es una muestra diminuta que se obtiene
del hígado (no causa dolor) que luego se examina bajo un microscopio.
Los científicos pueden observar el nivel del daño al hígado
y hacer diagnósticos correctos y sugerencias para tratamiento.
Los resultados de mi biopsia demonstraron una inflamación
leve, sin cicatrices o cirrosis (tejido fibroso causado por
un trauma), y no se me recomendó ningún tratamiento.
Como es el caso con el VIH,
existe un ‘momentum’ enorme en el desarrollo del tratamiento
para HCV. Actualmente tenemos la terapia combinada de ‘interferon’
con ‘ribavirin’ y en un futuro cercano estará disponible el
‘pegylated interferon’ (‘interferon’ de liberación temporal)
y ‘pegylated interferon’ con ‘ribavirin.’ La probabilidad
de respuesta al tratamiento de VHC con ‘pegylated interferon’
y ‘ribavirin’ en ensayos clínicos [muy pequeños y prematuros]
es aproximadamente 40% para el genotipo #1, y 80% para los
genotipos 2 y 3.
Yo creo que todos, con la
ayuda de un grupo de apoyo, podemos encontrar un programa
que funcione. Ya que estar co-infectado puede empeorar al
VHC o al VIH, yo me monitoreo a mí mismo y visito a mi doctor
cada dos meses. Yo estoy alentado por los avances que hemos
logrado y veo un futuro brillante. Yo me cuido lo mejor que
puedo, día por día, para poder beneficiarme de lo que el futuro
tenga que ofrecerme. Esto significa que debo comer bien, saludablemente;
debo ejercitarme con regularidad y descansar bastante. Yo
tomo mucha agua, no tomo cafeína y definitivamente no tomo
alcohol. (¡Si usted quiere hacer algo magnífico para su hígado,
evite cualquier consumo de alcohol y reemplázelo con agua!)
Como es el caso con el VIH, vivir co-infectado tiene muchos
retos que pueden garantizar cambios en su forma de vida. Yo
acabo de celebrar 10 años sobrio y recuperado; y si yo puedo
lograr alcanzar este reto, cualquiera puede hacerlo. Mi misión
en la vida es obtener poder: Poder para vivir, Poder para
crecer, y sobre todo, Poder para poder devolverle algo a la
comunidad.
Gerald Moreno es un coordinador
de pruebas y educador de la salud en el Centro de Tratamiento
de la Universidad de California-San Diego. UCSD es una facilidad
de investigación que está actualmente conduciendo ensayos
clínicos para individuos co-infectados (personas que están
viviendo con VIH y VHC), y algunos de estos estudios incluyen
el uso de ‘pegylated interferon.’ Para más información, comuníquese
con Gerald Moreno al 619-543-8080 ext. 237.
Nota del Redactor:
Gracias a Gerald Moreno por compartir
su historia y esta información, y a James Learned de Community
Research Initiative on AIDS (CRIA) por su repaso y comentarios
en este artículo.
Visita: www.criany.org.
|