Parto especial: guías de tratamiento
para el embarazo
por Anne Monroe
Las recomendaciones
para iniciar tratamiento anti VIH son similares para hombres
y mujeres. Pero para las mujeres embarazadas, las cosas son
un poco más complicadas. La mujer embarazada no solo debe
pensar en ella misma sino también en su bebé por nacer. Si
el momento es apropiado, es importante que comience tratamiento
anti VIH y que también trate de evitar la transmisión materno
infantil.
Por suerte hay soluciones.
En enero de 2001 se ha dado a conocer una nueva serie de guías
para mujeres VIH+ embarazadas (el documento completo puede
obtenerse en el sitio de internet www.hivatis.org o llamando
al 1-800-HIV-0440). Las recomendaciones dicen que toda mujer
VIH+ embarazada debería considerar el uso del régimen en tres
partes de AZT que desde 1994 se utiliza para prevenir la transmisión
materno infantil. Este régimen consiste en iniciar AZT en
la semana 14 de embarazo (solo o en combinación con otros
medicamentos), utilizar AZT intravenoso durante el trabajo
de parto y dar luego un régimen de AZT al bebé por 6 semanas.
Las guías recomiendan que
las mujeres embarazadas que no están tomando medicamentos
anti VIH deben iniciar tratamiento después del primer trimestre
de embarazo (3 meses) si su recuento de células CD4 y su carga
viral cae dentro de las recomendaciones de las guías de tratamiento
(recuento de células CD4 menor que 350 células y carga viral
mayor que 55,000). Las guías también recomiendan que las mujeres
embarazadas con una carga superior a 1,000 consideren iniciar
tratamiento.
Las mujeres que están tomando
medicamentos anti VIH y que se enteran de que están embarazadas
durante el primer trimestre, deberían consultar con su doctor
acerca de los posibles beneficios y riesgos que tienen los
tratamientos anti VIH durante este período. Si se decide detener
el tratamiento durante el primer trimestre, todos los medicamentos
deben dejar de tomarse y deben reiniciarse al mismo tiempo
(después del primer trimestre) para evitar el desarrollo de
resistencia. Las mujeres que están tomando medicamentos anti
VIH y que se enteran de que están embarazadas después del
primer trimestre deberían continuar con su tratamiento anti
VIH.
En todos los casos, si el
régimen de medicamentos anti VIH no incluye AZT, se recomienda
agregarla. Algunos medicamentos, como Sustiva, y combinaciones
de medicamentos, como ddI + d4T, deben evitarse ya que pueden
provocar efectos secundarios en las mujeres embarazadas o
en el bebé.
Una mujer en trabajo de parto
que no ha tomado medicamentos durante el embarazo, también
puede reducir el riesgo de infectar a su bebé tomando medicamentos
durante el parto y tratando al bebé por un corto lapso de
tiempo después del nacimiento. Hay una serie de medicamentos
que son recomendados solos o en combinación para este propósito,
incluyendo AZT, Viramune y 3TC. Finalmente, los bebés que
nacen de madres que no recibieron ningún tipo de tratamiento
anti VIH tienen menos posibilidades de infectarse si son tratados
con AZT inmediatamente después del parto.
El VIH puede ser transmitido
de madre a infante a cualquier nivel de carga viral pero hay
evidencia de que una carga viral baja disminuye las posibilidades
de transmisión. La mejor manera de reducir la carga viral
es a través del uso de combinaciones de medicamentos anti
VIH. En otras palabras, tomar medicamentos anti VIH durante
el embarazo no solo proteje al bebé sino que también previene
el avance de la enfermedad en la madre. Tenga esto en cuenta
cuando platique con su doctor acerca de cómo tener un embarazo
exitoso para usted y su bebé.
Anne es una activista
de estudios clínicos en New York City.
Reimpreso por cortesía de
www.PositiveWords.com
©2001 por Dallabrida & Associates.
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