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El atender la Conferencia
Internacional de SIDA en Barcelona este pasado julio, mi segundo
viaje a una conferencia de esta magnitud, fue una experiencia
extraña. Por un lado estaba emocionado de poder visitar Barcelona
y España, una ciudad y un país sobre las cuales había romantizado
por mucho tiempo. Estaba emocionado también de poder tener
la oportunidad de estar entre tanta gente diferente, cada
uno haciendo una diferencia en la lucha contra el SIDA. Trajo
una oportunidad para revisitar ese “espacio interior” que
me inspiró hace dos años atrás en Durban, Sudáfrica.
Mientras tanto, de otro lado,
esta conferencia, más que cualquier otra conferencia que haya
atendido en estos últimos años, me hizo pensar en mi propia
mortalidad. Sé que nadie vive eternamente, pero cuando te
enfrentas cara a cara con cerca de 15,000 personas de casi
cada rincón del mundo, cada uno directamente impactado o afectado
por el VIH, hace que te detengas un momento y pienses. Ya
no tengo 25 años, más bien estoy casi veinte años alejado
de esa edad.
Hace dos años en Durban,
observé en asombro como Winnie Madikizela-Mandela tomó las
calles con miembros de Campaña Acción para el Tratamiento
de Sudáfrican (TAC por sus siglas en inglés) y ACT UP (La
Coalición sobre SIDA para Desencadenar el Poder). Escuché
mientras la antigua primera dama de Sudáfrica declaraba su
oposición al presidente Thabo Mbeki, “El SIDA existe y el
VIH causa el SIDA”. En la ceremonia de cierre de Durban, me
senté hipnotizado mientras Nelson Mandela, mientras el fundador
de la nueva Sudáfrica, se dirigía a la audiencia. “En cara
a la grave amenaza en las que nos coloca el VIH/SIDA debemos
superar nuestras diferencias y combinar nuestros esfuerzos
para salvar a nuestra gente”, exclamó.
Dos años han pasado, y yo,
como muchos de nosotros, continuamos perdiendo amistades y
asociados a esta supuesta “enfermedad crónica manejable”.
Si es verdad que las consecuencias de contraer el VIH hoy—en
países donde existe tratamiento y cuidados comprehensivos—no
es igual que hace 10, 15 ó 20 años atrás. Pero aún se observa
como la enfermedad del VIH y el tratamiento antiretroviral
de las que dependen muchas personas para poder extender sus
“vidas”, lentamente y algunas veces no tan silenciosamente
reconstruyen vidas, através de cambios mentales, inbalances
quimicos y transformaciones internas y externas de los órganos
y cuerpo.
Entre a Barcelona. Una mayoría
de jóvenes gays y bisexuales en los EE.UU. viven con el VIH
y lo desconocen. Niños estan tomando un régimen de cuatro
medicamentos para lograr conteos virales indetectables. África
sufren a consecuencia de la “bancarrota política y moral de
los países ricos”. El activista Sudáfricano Zackie Achmat
declara que el acceso a tratamientos es un derecho humano.
Y aún así seguimos esperando una vacuna.
A pesar de las noticias alarmantes,
fue fortalecedor ser testigo al cierre de las mesas de exhibición
de Roche, Gilead, Bristol-Myers Squibb por parte de ACT UP/Paris
en la conferencia. Fue impresionante ver carteles que leían
“Cerrado por Muerte” levantados en estas mesas de información.
Sí, trabajo de cerca con representantes de compañías farmacéuticas,
pero aún es inspirante ver la amargura y la acción directa
tener impacto después de veinte años en la lucha. Fue aún
más emocionante ver ACT UP y activistas Estadounidenses unir
esfuerzos para denunciar la política de prevención y tratamiento
de los EE.UU en la demostración pública contra el Secretario
de Salud de los EE.UU., Tommy Thompson.
En la ceremonia de clausura
en Barcelona, observé nuevamente como Nelson Mandela tomó
el estrado para dirigirse a la audiencia. Mientras es siempre
un privilegio el poder escuchar a este hombre dirigirse al
público, esta vez percibí que este hombre se movía más lentamente,
hablaba con menos poder en su voz, y aparentaba estar envejecido
de la que me acordaba en Durban. Escuché mientras el pasado
presidente Estadounidense, William Jefferson Clinton criticaba
la administración de Bush por no estar haciendo suficiente
para combatir la epidemia del SIDA. Clinton y Mandela son
ambos co-directores del Fideicomiso Internacional del SIDA,
una organización no gubernamental que fue establecida para
una mobilización global contra el SIDA. Dos semanas más tarde
en la Conferencia Anual de la Rainbow/Coalición PUSH en Chicago,
nuevamente escuché a Clinton declarar, “nuestro objetivo debe
ser de resolver, de dar vuelta al revés, y de terminarlo…esta
es una enfermedad 100 por ciento prevenible”. Este no es el
mismo Clinton del que yo tenía conocimiento durante sus ocho
años de mandato presidencial. Pero si Jessie Helms puede cambiar
su punto de vista sobre el SIDA, me imagino que también Clinton
lo puede hacer.
Todos podemos.
En estas epocas de falta
de certeza con la mano del poder observando sobre nuestros
hombros, las fallas de ADAP (Programa de Asistencia de Medicamentos),
e índices de infección que aumentan, debemos estar vigilantes.
En vigilancia.
Retono las palabras de Nelson
Mandela, “En cara a la grave amenaza en las que nos coloca
el VIH/SIDA debemos superar nuestras diferencias y combinar
nuestros esfuerzos para salvar nuestra gente. Todos debemos”.
Dedicado a la memoria
de mis Hermanos Unidos en Apoyo—Bennett “molesto en mi trasero”
Williams, David “Yoda” Ferrrell y Chester Lyles.
Charles E. Clifton
Director Ejectivo/Redactor
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