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Positively Aware

Positively Aware en Español

La Serie del Tratamiento de VIH

Auspiciado en parte por una subención sin restricciones de Abbott Virology

Transmisión y Opciones de Nacimiento para las Madres VIH positivas

 

Muchas personas están mal informadas sobre los riesgos de transmisión del VIH de madre a bebé, incluyendo muchos proveedores de salud. Algunas personas creen erróneamente que todos los bebés que han nacido de madres VIH positivas están infectados, o que las mujeres VIH positivas están muy enfermas para tener embarazos saludables y tener niños saludables. Muchas personas tampoco conocen que existen maneras para reducir grandemente el riesgo de transmisión del VIH de madre-a-niño. Casi 25% de los niños que nacen de mujeres VIH positivas que no reciben tratamiento o intervenciones en contra de la transmisión a sus bebés, se infectan con VIH—lo que significa que un promedio de 25 de 100 bebés, o 1 en 4, pueden infectarse durante el embarazo, nacimiento, o luego alimentándose del pecho de sus madres. Pero las proporciones de esta infección pueden reducirse hasta 1% o 2% para bebés de los cuales las madres pueden usar la terapia de combinación antiviral durante su embarazo, AZT o la profilaxis con nevirapine durante el parto y después del nacimiento, y escogen la opción más segura de acuerdo a los niveles maternos de carga viral para ambos la madre y el bebé.

Usted se encuentra en un buen lugar para el crecimiento de su bebé y merece un cuidado respetuoso. Si su especialista de VIH o cuidado prenatal trata de disuadirle de embarazarse o le recomienda que termine un embarazo que usted desea, ¡busque otro proveedor! Con un buen cuidado y apoyo, el riesgo de transmitirle VIH a su feto o bebé es muy bajo. No deje que esa preocupación le prive de querer ser madre.

¿Cómo ocurre la transmisión de madre al feto?

Un feto (su bebé desde las 8 semanas de gestación hasta el nacimiento) o recién nacido puede infectarse con VIH mediante el contacto con el virus en la sangre de su madre, secreciones del cerviz y vaginales, y la leche materna. Lo que cuenta es el estado de la madre, no el del padre—la transmisión a bebés depende del virus en los fluidos de la madre, no en el semen del padre. Si la madre se mantiene VIH negativa durante su embarazo, no existe riesgo para el bebé aunque el padre sea VIH positivo.

Nadie sabe los mecanismos exactos envueltos en la transmisión al feto, pero se cree que puede ocurrir en tres maneras diferentes:

Prenatal (en el útero): Algunos bebés adquieren VIH debido a que el virus cruzó la placenta durante el embarazo—esto no ocurre con frecuencia pero puede ocurrir. Durante el embarazo, la sangre de la madre está conectada a la del feto mediante el cordón umbilical y la placenta. La madre y el bebé no comparten la sangre, pero a veces el VIH el la sangre de la madre cruza la placenta e infecta al bebé. Las siguientes condiciones pueden aumentar el riesgo de transmisión durante gestación:

  • Infectarse con VIH durante el embarazo. La carga viral de una persona es muy alta luego de que adquieren el virus, y una carga viral alta aumenta el riesgo de transmisión al feto.
  • Las infecciones de corion, membranas amnióticas, o el tracto reproductivo. Infecciones vaginales transmitidas sexualmente, tales como clamidia, gonorrea, y tricomoniasis pueden causar un aumento en la carga viral de la mujer embarazada y aumentar el riesgo de transmisión al feto.
  • Placenta Previa. Esto ocurre cuando la placenta crece sobre parte del o el cerviz completo—una condición que puede causar mucho sangramiento antes o durante el parto. La placenta previa muchas veces se corrige a si misma según el útero se expande durante el embarazo.

Durante el parto: Durante el parto y el nacimiento, el bebé tiene contacto con la sangre de la madre y con sus secreciones vaginales mientras pasa por el cerviz y la vagina. Investigaciones indican que la mayoría de los bebes que adquieren la infección del VIH de sus madres probablemente lo hacen durante el proceso de nacimiento.

Durante la alimentación con pecho: Existen varios casos documentados en los cuales el VIH ha sido transmitido mediante la leche materna. El VIH ha sido aislado en la leche materna, y los casos documentados de transmisión mediante la alimentación con pecho indican que el virus pasó mediante la leche en lugar de durante la gestación o el proceso de nacimiento. La sangre de pezones agrietados o una infección en la mama (mastitis) también pueden estar presentes al alimentar al bebé y contribuyen a el riesgo de infección.

El riesgo de transmisión del feto puede reducirse grandemente:

  1. Tomando la terapia de combinación durante el embarazo para reducir la carga viral materna.
  2. Tomar AZT durante el parto y el nacimiento para ayudar a proteger al bebé mientras está expuesto al VIH en la sangre y en las secreciones del cerviz.
  3. Escoger la opción de parto de menos riesgo para ambos la madre y el bebé—parto vaginal normal, o la elección de una cesaria.
  4. Administrarle AZT al recién nacido por hasta seis semanas de su nacimiento.
  5. Alimentación con fórmula en botella o leche materna de un banco en lugar de su propia leche materna.

Cuidado Prenatal

Usted recibirá el mismo cuidado prenatal que una mujer VIH negativa, excepto en algunas excepciones. Usted estará trabajando con un proveedor de cuidado de salud prenatal que además es un especialista en VIH, o con un obstetra además de su especialista de VIH regular.

Durante el cuidado prenatal, su OB (obstetra) debe evitar las siguientes pruebas y procedimientos a menos que se consideren médicamente necesarios, debido a que son invasores y pueden aumentar el riesgo de transmisión del VIH a su feto durante el embarazo.

Amniocentesis: una prueba diagnóstica para anomalías de cromosomas como defectos en tubos nerviosos y el Síndrome de Down. Esta envuelve insertar una aguja larga y muy fina por su abdomen hasta su útero para obtener una muestra del fluido amniótico. Se debe usar otro método que revisa los niveles de la proteína fetal alfa (AFP, siglas en inglés) en una muestra de sangre.

Muestra de Chorionic villa (CVS): tomar una muestra del tejido chorionic villi, que se forma en la placenta. Este es otro método de revisar anomalías en los cromosomas, pero debido a que perturba la placenta y causa un poco de sangramiento, no es seguro para el feto.

Su proveedor también puede querer realizar ultrasonidos adicionales (para visualizar el feto en el útero) que los que harían para una mujer sin VIH, especialmente si existen dudas de la edad de gestación del feto debido a menstruaciones irregulares. Si esto le incomoda, hable con su proveedor sobre como mantener a un mínimo el uso del ultrasonido, mientras obtienen información que les ayudará decidir a ambos si una cesaria puede hacerse con seguridad si esa es su elección.

El uso de la terapia de combinación altamente activa contra el VIH (HAART, siglas en inglés) para controlar la infección materna se recomienda para el uso durante el embarazo sin importar el contaje de CD4 o la carga viral de la mujer. Usando la terapia de combinación entre las 14 y 34 semanas de embarazo puede ayudar a reducir su carga viral, que además ayuda a reducir el riesgo de la transmisión al feto durante la gestación, el parto y el nacimiento. Usted puede trabajar con su especialista de VIH para escoger un régimen de las drogas recomendadas para las personas que no están embarazadas. Su especialista de HIV puede sugerirle un régimen que incluya AZT. Si usted es resistente a AZT o ha experimentado toxicidad el pasado, asegúrese de mencionárselo a su doctor.

¡Evite Sustiva! No se recomienda para el uso durante ningún periodo en el embarazo debido al riesgo de defectos de nacimiento. Si usted descubre que está embarazada mientras ha estado usando Sustiva, ¡no tenga pánico! Solo consulte a su especialista de VIH y cambie su régimen por el resto de su embarazo. Si Sustiva está trabajando bien para usted, usted podrá volverla a tomar luego de que nazca su bebé.

Para su seguridad, usted también debe evitar el uso en combinación de los siguientes medicamentos durante su embarazo:

  • d4T (Zerit) + ddI (Videx) Puede causar la seria y potencialmente fatal acidosis láctica.
  • AZT (zidovudine) + d4t (Zerit) Estas no reaccionan bien en conjunto farmacológicamente. Si usted está tomando Zerit como parte de su régimen regular de HAART, hable con su proveedor sobre cómo sustituirla durante su embarazo, o interrumpirla durante el parto y el nacimiento de su bebé para que pueda usar seguramente la profilaxis de AZT.

Si usted ya está bajo terapia de combinación cuando cae embarazada, la mayoría de los proveedores de salud recomendarán que usted se mantenga en su régimen durante el primer trimestre de su embarazo a menos que le estén dando muchas náuseas para mantener sus medicamentos. La náusea y el vómito relacionado al embarazo tiende a empeorarse durante el primer trimestre para las mujeres que lo experimentan—tomarse sus medicamentos no ayuda, así que para algunas mujeres es más seguro interrumpir sus medicamentos hasta que estos síntomas desaparezcan. Si usted decide interrumpir sus medicamentos, todas las drogas deben interrumpirse al mismo tiempo y luego comenzarse nuevamente al mismo tiempo para reducir el riesgo de desarrollar resistencia (consulte con su médico).

Si usted nunca ha usado la terapia de combinación, muchos proveedores recomendarán esperar hasta luego de las 12–14 semanas de embarazo, a menos que su carga viral sea muy alta o su salud se beneficie de comenzar los medicamentos inmediatamente. Existen dos razones para esta recomendación: 1) evitar los potenciales efectos secundarios tales como náusea/vómitos y diarrea al mismo tiempo que usted esté luchando con los síntomas de su embarazo; 2) debido a que el riesgo de los medicamentos y los defectos de nacimiento (de cualquier medicamento, no solamente los antivirales) es considerado mayor en el primer trimestre, cuando los órganos del feto y su esqueleto se están formando. Sin embargo, no se le puede negar terapia a una mujer en ningún momento durante su embarazo—si usted la quiere, debe recibirla.

AZT para Protección Fetal y Profilaxis de Infantes

Aun si usted no usa cualquier combinación de terapia durante el embarazo, tomar AZT durante el parto y administrársela al bebé luego del nacimiento ayudará grandemente a reducir el riesgo de transmisión. Recuerde, los estudios que demuestran que AZT es efectiva en reducir la transmisión al feto se concentraron en el uso de drogas durante el parto y administrándoselas al bebé luego del nacimiento—así fue que encontraron la reducción de 25% a 8%. El uso de AZT y otros medicamentos durante el embarazo puede ayudar a reducir el riesgo aun más (tan bajo como al 1%), pero nunca es muy tarde para hacer algo hasta de 24 a 48 horas luego del nacimiento del bebé.

AZT es actualmente el tratamiento profiláctico estándar en contra de la transmisión al feto usado en los Estados Unidos. Si usted usa AZT durante el parto y el nacimiento de su bebé, se le administrará mediante el método intravenoso ya sea un parto vaginal o una cesaria. Luego del nacimiento, a su bebé se le administrará un sirup de AZT dentro de 8 a 12 horas, y le enseñarán como darle la solución al bebé en su casa durante las próximas seis semanas.

HAART y la Seguridad del Bebé

Es totalmente entendible que usted se preocupe sobre el efecto que estos poderosos antivirales puedan tener en su feto o su bebé. Afortunadamente, estudios conducidos por entidades investigativas tales como el Registro Antiviral de Embarazos están indicando que los bebés que nacen de madres que han usado medicamentos antivirales durante el embarazo no parecen estar estadísticamente a un riesgo más alto de defectos de nacimiento que los bebés que nacen de madres que no usaron HAART.

Los resultados preliminares del estudio que observó a los bebés que nacieron de madres que participaron en ACTG 076 (el estudio que demostró la efectividad de AZT en reducir la transmisión al feto) demostró que luego de seis años, estos niños/as no parecen experimentar un grado mayor de problemas de salud que se han observado en la población general de niños. Sin embargo, aun no conocemos los resultados a largo plazo para los niños que han nacido de madres que usaron la terapia de combinación durante el embarazo y/o la profilaxis de AZT. Aun se están conduciendo investigaciones continuamente, así que estamos obteniendo más información mientras pasa el tiempo.

Nadie puede forzarle a tomar medicamentos mientras está embarazada. Si usted no quiere tomar medicamentos durante su embarazo, usted no está forzada legalmente a tomar ningún medicamento ya sea para usted o su feto. Actualmente, se recomienda el uso de AZT y otros medicamentos antivirales durante el embarazo debido al riesgo del SIDA pediátrico y parecen tener mayor peso sobre los riesgos a largo plazo de su uso durante el embarazo para ambos la madre y el bebé. Si usted tiene preguntas sobre el efecto de AZT u otros medicamentos sobre su bebé, actualmente o en el futuro, discútalas con su proveedor de salud, especialista de VIH/OB, o una agencia local que abogue por las personas VIH positivas. La información en estos lugares también pueden ayudarle (en inglés solamente):

• Registro Antiviral del Embarazo

http://www.apregistry.com

• Información Sobre la Seguridad del Tratamiento de Combinación Antiviral para el VIH Durante el Embarazo

http://www.thebody.com/cdc/pregnancy.html

• Servicio de Información del Tratamiento para el VIH/SIDA (800) 448-0440

http://www.hivatis.org

• infoSIDA en la red

http://aidsinfo.nih.gov

Opciones de Nacimiento

Si su carga viral es menor de 1000 copias/ml, actualmente no existe evidencia que demuestre que una cesaria reducirá el riesgo de transmisión al bebé. Una cesaria es una cirugía abdominal—que usted quiere evitar a menos que se considere benéfica para usted o su bebé, debido al aumento en riesgo de complicaciones luego de la cirugía en madres que escogen este procedimiento. Las mujeres con cargas virales bajo 1000 pueden considerar un nacimiento vaginal normal que es la opción más segura para ambos, a menos que existan otros factores (el bebé se encuentra en una posición difícil, emergencia obstétrica, etc.) que requiera una cesaria.

Para reducir el daño a tejidos, sangramiento adicional y el riesgo de infección durante un parto vaginal, su proveedor de salud evitará los siguientes procedimientos invasores y el uso de instrumentos a menos que se indique médicamente:

  • Ruptura Artificial de Membranas (AROM—“romper su agua” con un pequeño instrumento). Cuando su bolsa está intacta, su bebé se mantiene protegido por el fluido amniótico y las membranas que forman una barrera entre esta y el virus en su sangre y las secreciones del cerviz. Mantener esa protección reduce el riesgo de transmisión a su bebé.
  • Múltiples exámenes vaginales luego de que se han roto las membranas. Los exámenes vaginales se hacen generalmente para revisar el progreso del parto. Debido a que existe un aumento en riesgo de infección bacterial cada vez que se hace un examen, éstos exámenes serán mínimos luego de que se rompa el agua.
  • Monitoreo fetal interno y pruebas fetales. Estos pueden causar pequeños cortes que pueden exponerse al VIH en los fluidos de la madre.
  • Episiotomía (una incisión quirúrgica para aumentar la apertura vaginal). Siempre causan sangramiento, aumentando la cantidad de sangre a la que se expondrá su bebé al nacer.
  • Instrumentos como fórceps o extractores que ayudan las episiotomías y/o pueden causar sangramiento o rupturas vaginales.

Si su carga viral está sobre 1000 copias/ml, las investigaciones demuestran que una cesaria electiva antes de la ruptura de membranas puede reducir el riesgo de la transmisión del VIH, previniendo el contacto entre el feto, la sangre y las secreciones del cerviz que están presentes durante el parto (“electiva” significa que usted escoge hacerlo, en lugar de por razones de emergencia). Una cesaria luego de que se han roto las membranas por al menos cuatro horas no ha demostrado ser útil reduciendo la transmisión del VIH estadísticamente, así que las cesarias electivas para reducir la transmisión usualmente se hacen a las 38 semanas de gestación. Su proveedor de salud le proveerá antibióticos, debido al aumento en riesgo de infecciones luego de la cirugía.

La opción sobre su parto depende de usted. Su doctor debe discutir sus opciones con usted y proveerle su opinión profesional basada en sus pruebas de laboratorio y su salud en general, pero usted toma la decisión final.

¿Amamantar?

Debido a que existen casos documentados demostrando que el VIH puede transmitirse mediante la leche materna, se recomienda que las madres VIH positivas eviten amamantar a sus bebés si existen alternativas seguras a este método. Si usted no quiere alimentar a su bebé con leche de fórmula, usted puede tratar de encontrar un banco de leche (una organización que colecta donaciones de leche materna) en su área. Para más información en esta opción, comuníquese con el Banco de la Asociación de Leche Humana de América del Norte, Inc. al (919) 861–4530 o http://www.hmbana.com.

Las mujeres VIH positivas viviendo en lugares donde existen abastecimientos de agua limpia y fórmulas no deben pesar los beneficios de amamantar a sus bebés. Si sus bebés están en alto riesgo de hambre, deshidratación y diarrea asociada a alimentación con una fórmula que no es segura, amamantar puede ser la alternativa más segura aunque aumenta el riesgo de transmisión del VIH al bebé. En los EEUU y Canadá, las mujeres VIH positivas tienen la facilidad de usar una fórmula segura. Si usted vive en los EEUU y se considera de “bajos ingresos”, usted cualifica para Medicaid y WIC, que proveen fórmula gratuita (sin importar su estado de inmigración). En muchos lugares, los servicios tienen prioridad para las mujeres VIH positivas, así que pregúntele a su proveedor de salud para obtener más información.

¡Recuerde!

Prevenir la transmisión del VIH a su bebé es un aspecto muy importante de su cuidado de salud, pero no debe ser el único enfoque. Su salud física y emocional son importantes—y ¡cuidarse a si misma es cuidar a su bebé! Además de la infección del VIH, usted es como cualquier otra mujer embarazada. Su proveedor debe respetar su decisión de procrear y debe ayudarle en tener un embarazo saludable y feliz. Usted y su bebé se lo merecen. ¡Felicidades y buena suerte!

Nota: Este artículo se escribió con la ayuda de Pediatric AIDS Chicago Prevention Initiative (PACPI). Para obtener más información sobre los servicios y clases para mujeres embarazadas VIH positivas de PACPI en el área de Chicago llame al (773) 327-0509. Doctores y proveedores de servicios sociales pueden llamar 24-horas al (312) 926-7380. ¡Gracias a Anne y Brenda!

Bibliografía:

  • Recommendations for Use of Antiretroviral Drugs in Pregnant HIV-1 Infected Women for Maternal Health and Interventions to Reduce Perinatal HIV-1 Transmission in the United States, 8/30/2002.
  • American College of Obstetrics and Gynecology Committee Opinion Number 234, 5/00: Scheduled Cesarean Delivery and the Prevention of Vertical Transmission of HIV Infection.
  • Anderson, Jean R. MD “Cesarean Section and Perinatal Transmission”—The Johns Hopkins HIV Report 5/99.
  • Elliott, Richard. Policy & Research of the Canadian HIV/AIDS Legal Network. Volume 5, Number 1, Fall/Winter 1999: HIV Testing & Treatment of Children - Canadian HIV/AIDS Policy & Law Newsletter.
  • Guidelines for the Use of Antiretroviral Agents in HIV-1-Infected Adults and Adolescents, 7/14/2003.

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