Nota del Redactor
Las percepciones: Todo está en el nombre de cómo se vean las
cosas
por Charles Clifton
Acabo de encontrarme con un
amigo, Stan, que me dice que iba a la tienda a comprar algunas
plantas para su balcón. Al partir y despedirnos, intercambiando
nuestros comentarios ingeniosos, pero ciertamente sarcásticos,
comienzo a pensar acerca del balcón de Stan. He estado sobre
suficientes veces en el apartamento de Stan para saber que
no tiene un balcón.
Perplejo, permito que mis
pensamientos se desvíen del asunto hacia otros asuntos más
importantes hasta que más tarde ese día me doy cuenta que
Stan se refería a la escalera de incendios afuera de su ventana
como un balcón. Mi primer pensamiento fue ¿qué frívolo es
eso? Haciendo referencia a un balcón suena ciertamente más
atractivo, más glamoroso, más parecido a Krystal Carrington
de la teleserie Dinastía (si, con esto estoy ofreciendo información
sobre mi edad) que que simplemente llamarlo escalera de incendios
al referirse a su apartamento ubicado en Lakeview. ¿Pero no
va contra el código de incendio de la ciudad colocar obstrucciones
en el escape de emergencia?
La gente y sus percepciones
han sido siempre muy interesantes para mi. Obviamente mi definición
de un balcón varía enormemente de la descripción de mi amigo
Stan. Y cuando se trata de asuntos de vivienda y bienes raíces,
la economía complica aún más las percepciones.
Típicamente los políticos
de gobierno, utilizan el término de “al alcance del bolsillo”
cuando describen nuevas opciones de vivienda para la gente
de moderado a bajos recursos. La mayoría de estos políticos
pertenecen a extremos opuestos del espectro socioecónomico
de la gente para quienes están desarrollando estos programas
de vivienda. Pero, si usted es una persona viviendo con SIDA
o una persona con una incapacidad que no es Director de la
IBM y buscando vivienda de bajo costo entonces el “Sueño Americano”
puede volverse en una pesadilla.
Aquí en Chicago, numerosas
iniciativas y programas de vivienda han sido creados para
mejorar las opciones para gente de ingresos modestos y bajos
con y sin incapacidades. Muchos de estos desarrollos de viviendas
se ofrecen como costeables. Pero, ¿qué significa “costeable”?
En algunos de estos programas,
costeables significa, basados en tamaño e ingreso familiar,
calificando para subsidios indican que el precio para un hogar
unifamiliar, en vecindarios apuntados para redesarrollo en
$110,000 y una vivienda de dos planta en $181,000.
Una persona que con Ingreso
de Seguridad Suplementaria (SSI) recibe aproximadamente $545
mensuales, $110, 000 le parecerá $1,100,000. Una persona que
recibe Seguridad Social por Incapacidad (SSDI) recibe pagos
mensuales algo mayores que $545, pero debajo del ingreso necesario
para costear una vivienda. Aún más como un inquilino, $545
por mes no va lejos en esta jungla urbana.
Para personas que viven con
SIDA, el Programa de Oportunidades Federales de Vivienda para
Personas con VIH (HOPWA) está supuesto a ayudar a expandir
las opciones de vivienda para personas con SIDA. Y HOPWA si
funciona. Para el 2004, Chicago tendrá un centro de cuidados
para personas viviendo con VIH/SIDA valorizado en $11 millones
localizado en el Lado de Oeste de la ciudad. Financiando a
través de diversos fondos privados, estatales y fuentes federales,
esta facilidad proveerá apoyo y alojamiento independientes,
servicios sociales, tratamientos de salud, y capacitación
técnica para personas de bajos ingresos y afectadas por el
HIV / SIDA.
Sin embargo, San Francisco
aparece estar en el otro lado del espectro. El Directorio
de Supervisores de San Francisco está considerando eliminar
subsidios de vivienda para la Fundación de SIDA de San Francisco.
De acuerdo con Patrick Monette-Shaw (un observador de la comunidad
Independiente), hace más de tres años el Departamento de Salud
de San Francisco ha invertido casi $2. 5 millones en una base
de datos—“REGGIE”—desarrollado por consultores independientes
para realizar una “evaluación de necesidades de Personas viviendo
con VIH/SIDA en la ciudad de San Francisco.” Hasta el momento
REGGIE (que no ha producido ninguna información) ha costado
55 lugares de vivienda para personas viviendo con VIH/SIDA,
más costará otras 20 viviendas este año, acercandose a casi
el 10% del total de viviendas disponibles del total de 1,000
en el inventario para ayudar a personas con VIH/SIDA.
En mi percepción, no hace
sentido, dado el clima político y económico de esta época,
para que el gobierno siga invirtiendo in desperdicio administrativo,
cuando muchos programas sociales domesticos como HOPWA están
siendo cortados, poniendo aflicción en aquellos que cuentan
con esa asistencia, y convirtiéndo la vida de personas viviendo
con VIH/SIDA en escasamente costeable a no costeable.
Todos merecemos las opciones
para cumplir con nuestras necesidades. Cuando nuestras opciones
son amenezadas, solo hay una alternativa—para demandar acción
de parte de nuestros representantes. No hay espacio para ser
complacientes.
Charles E. Clifton
Director Ejectivo/Redactor
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