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Positively Aware

Positively Aware en Español

Impacto del VIH/SIDA en la Calidad de Vida

Copias de un estudio cualitativo hecho en Ecuador se distribuyó en la XIV Conferencia Internacional sobre el SIDA, que se tomo en julio de 2002 en Barcelona. Pedimos permiso para reimprimir del documento en Positively Aware en español (en forma más corta aquí) porque varias de las experencias describidas por los correspondientes viviendo con VIH eran similares a las de otras personas alrededor del mundo, especialmente los latinos. Espero que les ayude el saber que ustedes no estan solos viviendo con el VIH. Nuestras gracias a la Corporación Kimirina por el permiso para reimprimir este resumen. La Corporación Kimirina auspició el evento de la Alianza Internacional Contra el VIH/SIDA.—Enid Vázquez

Introducción

Con el objeto de establecer el impacto del VIH/SIDA en la calidad de vida de las personas, la Corporación Kimirina realizó una investigación cualitativa a hombres y mujeres que viven con VIH en las ciudades de Quito y Guayaquil, en consideración a que en estas ciudades se presenta con mayor incidencia la epidemia.

En el estudio se comprobó que el impacto del VIH/SIDA es distinto dependiendo de factores como la situación socioeconómica, sexo y orientación sexual. Tomando en cuenta estos factores en este documento se analizarán aspectos como relaciones familiares o el discrimen y derechos.

En general el estudio nos demuestra que el VIH/SIDA tiene un impacto negativo para la mayoría especialmente por el miedo a la discriminación y por una discriminación real en varios ámbitos como trabajo y educación. Las personas sienten que no pueden hablar abiertamente sobre su diagnóstico porque pueden ser estigmatizadas.

Se evidenció también que la conciencia de riesgo de contraer el VIH y la cantidad de información que tiene la persona antes de recibir el diagnóstico son importantes en la reacción inicial frente al resultado VIH positivo. En general, las personas del sector popular tanto hombres como mujeres tenían muy poco conocimiento sobre el VIH/SIDA y no se habían visto en riesgo por lo que el diagnóstico les sorprendió. En cuanto a conciencia de riesgo, más homosexuales se hacen la prueba por decisión propia, mientras que los heterosexuales, especialmente las mujeres, se hacen la prueba por petición del médico o por que la pareja tiene VIH. Es decir, hay factores externos que los llevan a hacerse la prueba.

También, se evidencia una incertidumbre hacia la situación económica futura tanto de la persona como de la familia y los hijos, especialmente cuando ya hay enfermedades oportunistas. La situación es especialmente difícil para las personas de estrato socioeconómico popular.

Para la mayoría, un apoyo fundamental ha sido la familia. Solamente en algunos casos, hombres homosexuales han sido rechazados por sus familias, aunque más por la orientación sexual que por el VIH/SIDA. También ha sido positivo para muchos el tener contacto con otras personas viviendo con VIH/SIDA, el poder compartir experiencias y el apoyo de organizaciones.

El estudio nos ha demostrado que hay una diversidad de experiencias frente al VIH/SIDA. Es necesario tomar en cuenta estas diferentes vivencias de las diversas personas viviendo con VIH/SIDA para poder apoyar procesos de mejoramiento de su calidad de vida en el país de una forma más coherente y efectiva.

Se realizaron 31 entrevistas a hombres y mujeres que viven con VIH/SIDA. Lamentablemente hubo dificultades en la selección de los entrevistados por lo que no hubo un número adecuado por: estrato socio-económico, orientación sexual y género. Esto creó un desequilibrio en la muestra, en los hombres del sector popular la mayoría son heterosexuales, mientras que en hombres del estrato medio, la mayoría son hombres que tienen sexo con hombres (HSH).

En el informe se hace un análisis de la vivencia específica por orientación sexual. Se agrupó para este fin por un lado a hombres heterosexuales (HH) y por otro lado a homosexuales y bisexuales en la categoría hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Esta categoría incluye a todos los hombres que tienen diferentes identidades sexuales (homosexuales, heterosexuales, bisexuales) que tienen relaciones sexuales con hombres. Esta categoría comportamental revela una enorme diversidad y heterogeneidad y una compleja interrelación entre identidad sexual, deseo sexual, prácticas y comportamientos sexuales.

Cambios en la calidad de vida

Se conceptualiza la “calidad de vida” como el grado de satisfacción de necesidades del ser humano en el ámbito social (salud, educación, aceptación social y espacios recreativos), económico (trabajo e ingreso) y sicológico (afectividad, sexualidad y realización personal).

La investigación establece que los hombres y mujeres del sector popular, al conocer su situación como PVVIH, reciben un fuerte impacto que les provoca desorientación y angustia: “Yo me puse a beber mucho, quise suicidarme, estaba siempre deprimido. Llamé a mi casa para despedirme y llamé al psicólogo de la Fundación quien me ayudó para seguir adelante. Pero las depresiones continuaron y nuevamente me quise suicidar con veneno para ratas”. (HSH, 34 años) La intensidad del impacto al recibir la noticia, tanto en hombres como en mujeres, tiene relación con el nivel socio-económico y a los conocimientos que tienen sobre el VIH/SIDA.

En los hombres de clase media el impacto es menor y reciben la noticia con más serenidad. Su reacción por lo general es racional: “En la primera prueba no me sorprendí, no culpé a nadie. Al confirmarse el diagnóstico tampoco lo hice. Esta situación me hizo ver la vida más profundamente, no sólo en la forma, sino también en el fondo”. (HSH, 36 años)

En las mujeres del estrato medio, la investigación encontró que el nivel de impacto tiene relación también con la forma en que los profesionales de salud entregan los resultados. Se determinó que las mujeres que tienen poco conocimiento pero que fueron orientadas por el médico al momento de entregarles el diagnóstico, asumen la noticia con más tranquilidad: “En el hospital me orientaron sobre las características del VIH. Mi primera reacción fue de susto y estaba sorprendida, pero no lo tomé como que me iba a morir. Nunca me deprimí en exceso. Sin embargo, fue sorpresa porque lo adquirí sin saberlo”. (M, 37 años) En cambio, las mujeres con poco conocimiento que no fueron informadas ni orientadas sobre el VIH/SIDA en los laboratorios o centros de salud, tuvieron un fuerte impacto: “Al saber que era VIH positiva sentía que me iba a morir, que tenía 2 años de vida y mi estado de ánimo estaba mal porque mis hijos eran pequeños, y sufría por ellos”. (M, 46 años)

Información a la familia

La investigación establece que tanto las mujeres como los hombres de estrato popular y medio, independientemente de su orientación sexual, informan a su familia sobre su situación. En el estrato popular el apoyo de la familia es una constante; inclusive, a partir de esta circunstancia, la relación se vuelve más estrecha: “Antes con mis hermanos nos llevábamos bien, pero con el VIH nos hemos unido más, sobre todo porque soy el menor de los hermanos”. (HH, 29 años)

En el estrato medio hombres (mayor número de entrevistas a hombres que tienen sexo con hombres), el apoyo de la familia no es una tendencia representativa, no precisamente a causa del VIH/SIDA, sino por la orientación sexual: “Le conté a mi padre y hermano: la reacción fue de sorpresa, rechazo y asco. No vivo con ellos, no les puedo visitar, pesa más el rechazo a mi homosexualidad que el diagnóstico de VIH”. (HSH, 36 años)

En el caso de las mujeres de clase media que informan sobre su situación como PVVIH/SIDA, reciben el apoyo y la solidaridad de sus familias: “Salí adelante con el apoyo de mis hermanos y demás familiares”. (M, 42 años)

Información a la esposa o pareja

La investigación establece que, en la aceptación o rechazo de la esposa o pareja, aparentemente no incide la clase social, sino otros factores relacionados con la orientación sexual.

En el caso de los hombres heterosexuales, la reacción de la esposa o pareja no siempre es de apoyo, en consideración a que, en muchos casos, también la esposa está infectada a pesar de no haber tenido otras parejas sexuales, situación que les produce rabia y resentimiento. “Mi pareja reaccionó horrible. Yo pensaba que me iba a apoyar moralmente y más bien me insultó; entonces me alejé”. (HH, 29 años)

En los hombres que tienen sexo con hombres (mayor número de entrevistas a homosexuales) la reacción de la pareja es por lo general positiva: “Con mi pareja la relación ha cambiado porque ambos tenemos VIH. Nos sentimos más unidos, no tenemos temor de causarnos daño”. (HSH, 33 años)

En el caso de la mujer que vive con VIH/SIDA, se concluye de forma preliminar que la reacción del esposo o pareja no siempre es la misma. Unos se sienten culpables y voluntariamente se alejan: “A mi pareja el saber que yo tenía VIH lo mató. Además, le decían que yo me iba a morir y eso lo deprimió. Murió a los 15 días. Mi pareja me rechazaba y cuando estaba en el hospital me decía que me vaya”. (M, 28 años) Otros hombres reaccionan con violencia frente al rechazo de su esposa, quien, en algunos casos, es maltratada, especialmente en el sector popular: “La relación con mi esposo se volvió conflictiva, siempre peleábamos. Yo quería que mi esposo se vaya de la casa. Pasó un año hasta recuperarme con ayuda psicológica. La relación cambió para mejor, él dejo de golpearme, empecé a sentirme bien y sentir amor”. (M, 30 años)

Discrimen y derechos

El temor a la discriminación es una constante en las PVVIH/SIDA, tanto en el estrato medio como popular. Esta actitud marca el comportamiento de hombres y mujeres viviendo con VIH/SIDA, que en muchas ocasiones les conduce a recluirse en su casa y consecuentemente autoexcluirse del trabajo o del estudio, entre otras actividades de tipo social.

Esta actitud de miedo está presente, independientemente del tiempo transcurrido a partir del diagnóstico como PVVIH/SIDA. Iguales sentimientos tienen las personas que viven con VIH 10 años: “La gente cree que le da a uno VIH porque ha sido mala. No quiero que se enteren en el condominio porque tengo miedo que rechacen a mis hijos. Es una enfermedad que avergüenza y crea recelo”. (M, 42 años) como las personas que tienen un año: “No he contado a otros por miedo al despido o discriminación, y también por vergüenza prefiero ocultarlo”. (HSH, 27 años)

  • “Por el VIH he perdido el trabajo. Me despiden por las recaídas; una vez sospecharon de mi problema y les dije que era una enfermedad relacionada con la sangre. Estoy acostumbrado a los despidos continuos”. (HH, 29 años, estrato popular)
  • “Trabajé en dos chifas y salí cuando los jefes sospechaban de mi condición por las hemorragias”. (HSH, 21 años, estrato medio)
  • “Había una buena relación con mi suegro hasta que él le contó a mi compañera de trabajo que tenía VIH. Al día siguiente en mi trabajo las personas me rechazaban y evitaban el contacto. Esto duró una semana y pregunté ¿por qué? Me dijeron que me vaya porque voy a contagiarles”. (M, 30 años, estrato popular)
  • “En enero del 2001 no podía conseguir médico especialista para operarme del pulmón. Los temores eran por el contagio y tenían el pretexto de que no había agua, o instrumentos. Mi esposa tuvo que pelear con los médicos. Un médico tuvo conciencia cuando vio que tenía una hija, el médico se conmovió por la niña”. (HH, 36 años, estrato popular)
  • “En el hospital Luis Vernaza no me operaron de la vesícula por ser VIH positivo. Los doctores se escondieron y me operé con un médico particular”. (HH, 32 años, estrato medio)
  • “Se truncó mi carrera porque me botaron de la Universidad. (M, 28 años, estrato medio.)
  • “En una tarima mi ex yerno se paró y le gritó a mi hija: ‘tu mamá tiene SIDA’. Mi pareja tiene mucha rabia y quisiera encontrarlo para golpearlo. Mi ex yerno está reclamando la paternidad aduciendo que la abuela tiene SIDA y que vive en condiciones indigentes”. (M, 46 años, estrato popular)
  • “Estoy aislado, separan todo lo que toco, mi familia me vigila para ver lo que hago”. (HH, 40 años, estrato popular)
  • “Toda mi familia conoce el diagnóstico porque mis cuñados averiguaron al doctor sobre los resultados de los exámenes, y recomendaron que me quitaran a mis hijos porque tenía una enfermedad contagiosa y moriría pronto”. (M, 42 años, estrato medio).

Discriminación por orientación sexual

En la investigación se refleja también que existen actitudes de intolerancia frente a la homosexualidad. En los sectores populares y medios, los homosexuales son discriminados y rechazados: “He recibido discriminación por mi orientación sexual, los amigos se burlan y me tratan de lo peor; he tenido discriminación por el VIH y por ser gay”. (HSH, 38 años)

Ambito Económico

En el ámbito económico, una de las consecuencias más dramáticas y duras que tienen que enfrentar las PVVIH/SIDA, es la falta de trabajo. Al respecto la investigación establece dos comportamientos, en orden de frecuencia, tanto en hombres como en mujeres:

  1. Las personas que renuncian voluntariamente a sus trabajos, por temor al discrimen o para buscar trabajos que disminuyan los riesgos de enfermedades oportunistas y les permita mantener un buen estado de salud; y

  2. Las personas que son despedidas o liquidadas en sus trabajos a causa de la infección. En todos estos comportamientos, el resultado es la falta de un trabajo estable, lo cual incide en la calidad de vida.

Demanda de sus derechos

Nuestro país está caracterizado por no tener una cultura ciudadana que demande el cumplimiento de los derechos y asuma una actitud responsable en cuanto a las obligaciones, individuales y colectivas, frente a la sociedad.

Los resultados obtenidos en la investigación reflejan que esta situación se mantiene en los estratos sociales estudiados, pese a que las PVVIH/SIDA están expuestas a situaciones permanentes de rechazo: “Fue en septiembre de aquel año y me hizo la liquidación. Me desmoralicé por el rechazo y no por la enfermedad, y preferí no hacer escándalo: ¿qué hago con una demanda? Sentí impotencia”. (HSH, 36 años)

Los hombres del sector medio, a pesar de tener también una escasa práctica en la defensa de sus derechos, afirmaron tener la intensión de hacerlo en el futuro. Este cambio de actitud, se debe a que algunas personas han integrado grupos de apoyo o tienen relación con ONGs (organizaciones no gubermental): “Si fuera discriminado por mi orientación sexual o por el VIH reaccionaría con una demanda”. (HSH, 31 años)

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