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Moviendose Adelante la Medicina para el VIH

 

Los cambios en la terapia antiretroviral desde el 2002 hasta el 2003 son más evolucionarios que revolucionarios. Mientras existen varios agentes nuevos, incluyendo un nuevo blanco de drogas y nuevas fórmulas de drogas viejas, lo que tenemos generalmente es una consolidación de información que ya sabemos sobre la terapia antiretroviral.

Una vez más, el estado de la terapia antiretroviral es una combinación de “buenas” y “malas” noticias. Las buenas noticias son familiares a todos los que están envueltos en el tratamiento para el VIH: desde la introducción de inhibidores de proteasa en 1995, el mundo desarrollado ha experimentado reducciones impresivas en ambas la incidencia de los casos de SIDA y la mortandad y mortalidad relacionada al VIH. Esto se debe principalmente al uso de la terapia antiretroviral altamente activa (HAART, siglas en inglés) que puede restaurar y proteger la función del sistema inmunológico y prevenir que las personas con VIH progresen al SIDA o mueran de una condición relacionada al VIH.

Las malas noticias tampoco son nuevas. La erradicación (cura) viral es probable que sea imposible, necesitando la terapia antiretroviral de por vida, y mientras muchos presumen que la terapia antiretroviral puede ser efectiva por años, la durabilidad de por vida de HAART aun no se ha establecido. También es necesario para un éxito óptimo un grado extremadamente alto de la adherencia a terapia más alto ha sido demandado por otras enfermedades crónicas. Para aquellos que pueden adherirse a HAART, los tóxicos de los medicamentos y los problemas normales de salud que se presentan al aumentar en edad, algunos de los cuales son sinergísticas, están comenzando a igualar o sobrepasar importancia que los problemas específicos al VIH. Para aquellos que no pueden adherirse a HAART, el impacto de la resistencia a drogas, que puede ser de por vida con el VIH, puede limitar severamente las opciones de tratamiento.

Mientras ha habido comparaciones entre el VIH y otras condiciones crónicas como la diabetes o la hipertensión, aun existen varias diferencias clave. Ninguna otra enfermedad crónica requiere tan alta adherencia de potenciales drogas tóxicas, con la falta de una adherencia casi perfecta causando una permanente resistencia a drogas. Por ejemplo, ¡75% de adherencia a atenolol no causa la pérdida permanente a la clase entera de drogas para el tratamiento de la hipertensión! Además, diferente a la hipertensión y diabetes, no sabemos los riesgos y toxicidades de la terapia a largo plazo ya que los medicamentos antiretrovirales actuales se han usado por menos de una década. Es difícil estudiar estos problemas a largo plazo, especialmente cuando nuevas drogas (con nuevos tóxicos) continúan siendo introducidas en la mezcla y los patrones de práctica continúan evolucionando.

Así que mientras la euforia del éxito de la terapia antiretroviral has sido dominada por lo que hemos aprendido desde los mediados de la década de los ‘90, estamos casi regresando al era pre-HAART. Miles están viviendo vidas productivas hoy en día gracias a HAART, y la ciencia no se ha detenido. Los avances en la terapia antiretroviral y nuestro conocimiento sobre el VIH continúa moviéndose adelante y beneficiando a todas las categorías de las personas con VIH.

Para todas las personas bajo la terapia antiretroviral, ahora nosotros claramente tenemos un mejor entendimiento de la importancia de adherencia que en 1996. Esto se traduce en que preparamos mejor al paciente antes de iniciar HAART y en que existe más apoyo continuo para una mejor adherencia luego de comenzar HAART. Esta preparación y apoyo es absolutamente crucial para maximizar los cambios para el éxito de HAART debido a las estrictas demandas de tomar drogas antiretrovirales.

El empuje hacia regimenes más simples y tolerables se deben en parte a el entendimiento de la importancia de la adherencia. Cuando se le dice a los pacientes que tienen que tomarse al menos 95% de sus medicamentos, hasta los menores efectos secundarios pueden ser un gran obstáculo. Los regimenes con menos píldoras y aquellos que se proveen una vez al día son un avance significante para muchos pacientes. Trizivir con un total de dos píldoras al día continua siendo una alternativa viable para aquellos con bajas cargas virales antes del tratamiento. Al momento de este artículo, ocho drogas antiretrovirales de todas las tres clases son aprobadas por la FDA para su uso una vez al día (Agenerase, Videx EC, Sustiva, Epivir, Reyataz, Emtriva (FTC), y Viread) y existe evidencia de el uso una vez al día de otros cinco drogas antiretrovirales ya sea en sus fórmulas actuales o pendientes (Ziagen, Kaletra, Viramune, Fortovase y Zerit). Mientras la naturaleza de regimenes de una sola dosis diaria, particularmente aquellos que incluyen un NNRTI, signifique que no se pueden usar como salvamento profundo, es concebible construir una secuencia de al menos dos regimenes de una vez al día para pacientes ingenuo a las drogas antiretrovirales.

Para una terapia de salvamento profundo, el primer inhibidor de fusión, T-20 (Fuzeon), nos brinda una nueva clase de drogas antiretrovirales que deben ser activas en contra de un virus resistente a múltiples drogas. Mientras es solo un agente que, como otras drogas antiretrovirales, debe combinarse con otros agentes para prevenir el desarrollo de la resistencia a drogas, es una opción para algunos que están desesperados por opciones adicionales.

Mientras continúen creándose nuevos agentes que sean fáciles de tomarse, mejor de tolerarse y que sean efectivos en contra del virus resistente, la dinámica viral del VIH hace que el control crónico del virus con los medicamentos antiretrovirales sea una batalla cuesta arriba. Puede venir el día cuando medicamentos más potentes y mejor tolerados puedan administrarse varias veces a la semana (como la terapia de TB), semanalmente (como la terapia de interferon para la hepatitis C), o con menos frecuencia con un “factor de olvido” mucho más alto que el de las drogas actuales en cuanto a el tiempo y la pérdida de dosis. Claramente, esto sería un avance de nuestro estado actual.

Sin embargo, en las mentes de muchos de los investigadores y doctores, la elusiva meta a largo plazo es una vacuna terapéutica: un tratamiento que puede estimular al sistema inmunológico a controlar o suprimir el VIH a largo plazo en lugar de erradicar el virus, tanto como el herpes simplex y la varicella-zoster, usualmente se sostienen por un sistema inmunológico intacto, pero nunca completamente “curado.” Una vacuna también tendría un impacto que cambiaría vidas en lugares como África sub-Sahara, donde millones están muriendo sin acceso a las drogas antiretrovirales.

Hasta el momento en que esta terapia esté disponible, continuaremos a empujar con lo que actualmente tenemos a nuestra disposición. Muchas veces se pierde el mensaje de prevención en las discusiones de las terapias del VIH. La infección del VIH continúa siendo altamente prevenible, y los avances en terapia no deben opacar el mensaje de prevención. Como se ilustra en la reciente experiencia en Uganda, un empuje hacia la prevención puede ser efectivo aun cuando HAART no esté ampliamente disponible.

En cuanto a terapias, continuaremos aprendiendo como usar mejor las drogas que tenemos. Preguntas sobre cuando comenzar la terapia, la mejor secuencia para la terapia, y si se deben emplear estrategias como la interrupción de tratamiento en poblaciones específicas continuarán contestándose, muchas veces no perfectamente, según se completen ensayos clínicos y cohortes retrospectivos continúen acumulando data.

Aun más importante, hemos aprendido que muchas de estas preguntas no tienen contestaciones definitivas. La mejor pregunta por ahora es una estrategia altamente individualizada. Los doctores y pacientes pueden sentarse juntos para escoger un plan de tratamiento. Pueden comparar el conocimiento médico actual con las preferencias, deseos, esperanzas y miedos únicos del paciente.

Las áreas donde el conocimiento médico nos deja con brechas de información no necesitan llenarse arbitrariamente, sino proveerle a los doctores la oportunidad de discutir estas inciertas con cada individuo. Esto es algo que la medicina moderna, por toda su tecnología y promesas, debe estar haciendo comoquiera.

Dr. Jonathan Uy es un Profesor Asistente de Medicina Clínica sobre Infecciones en la Universidad de Illinois en Chicago y un investigador con ARAC (AIDS Research Alliance Chicago).

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