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¿Comenzar o no comenzar?

 

La pregunta de cuándo es mejor comenzar la terapia antiretroviral puede ser tan controversial y frustrante como las múltiples preguntas de tratamiento para el VIH para las cuales no tenemos una contestación clara o definitiva. Las Guías para el tratamineto de VIH del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS, siglas en inglés) se revisaron en febrero y el mayor cambio en las guías hace referencia a esta pregunta.

Desde que primero aparecieron en1997, las guías han sido relativamente agresivas en sus recomendaciones sobre cuando las personas que no tienen síntomas deben considerar comenzar su tratamiento. Ellos han recomendado que el tratamiento debe considerarse una vez el contaje de CD4 baja a menos de 500 o la carga viral aumenta sobre 20,000 copias/mL por PCR, la prueba más comúnmente usada. Las guías revisadas recientemente se inclinan más a atrasar la terapia en personas sin síntomas—ellos recomiendan ahora considerar la terapia si el nivel de CD4 baja a menos de 350 o la carga viral aumenta sobre 55,000. Muchas personas que están viviendo con VIH y sus proveedores de salud han atrasado el tratameinto a pesar de las recomendaciones previas, pero aún este es un gran cambio.

Cuando la terapia de combinación comenzó a usarse esparcidamente en1996, las personas necesitaban mucha ayuda para determinar cómo usar mejor las drogas. Las guías de DHHS, frecuentemente se referían simplemente a las guías federales de tratamiento que fueron creadas para ofrecerle a las personas un ‘mapa’ para ayudarles en encontrar sus opciones. Desarrolladas por un grupo de investigadores, doctores y miembros de la comunidad, las guías pueden ayudar en el proceso de determinar cuándo y cómo comenzar la terapia, con cuáles drogas comenzar, cuándo detenerse o cambiar, y como usar mejor las pruebas diagnósticas disponibles. Las mismas reflejan nuestro entendimiento actual del progreso y el tratamiento del VIH y son revisadas periódicamente mientras aumentan los estudios prevalentes y nuestro entendimiento del VIH.

Claramente, las drogas anti-VIH actuales no pueden deshacer al cuerpo del VIH. Aunque la carga viral sea indetectable, el VIH continúa reproduciéndose a niveles bajos. El hecho de que el tratamiento con las drogas actuales probablemente pueda ser de por vida es el ímpetu principal detrás del cambio en las guías. El cambio también refleja una apreciación de efectos secundarios a largo plazo, el reconocimiento de que estas drogas requieren un nivel de adherencia casi imposible, y la posibilidad del desarrollo del virus resitente a las drogas mientras se está bajo una terapia de por vida. Si hubiéramos tenido drogas que suprimían completamente al VIH, no causaran efectos secundarios a corto o largo plazo, y fueran fáciles de tomar, todos las comenzarían temprano luego de la infección. Pero desafortunadamente ese no es el caso.

Aunque queramos una respuesta clara sobre cuándo comenzar el tratamiento, el debate continúa. Con la prisa en obtener las tablas y gráficas, es fácil obviar la discusión en la guía de algunos de los beneficios y riesgos de comenzar el tratamiento más tarde en lugar de temprano. Los posibles beneficios de retrasar el tratamiento incluyen una mejor calidad de vida, ningún efecto secundario debido a las drogas, atrasando el desarrollo del virus resistente a las drogas, y teniendo más opciones de drogas más tarde cuando más se necesitan. Sin embargo, los riesgos de atrasar el tratamiento incluyen la posibilidad de que su sistema inmunológico pueda sufrir daños irreversibles y pueda ser más difícil de alcanzar una carga viral indetectable.

Pero comenzar el tratamiento temprano también requiere la consideración de beneficios y riesgos. Mientras más fuerte sea su sistema inmunológico cuando comienza, más fácil es alcanzar y mantener una carga viral indetectable—y es menos probable el desarrollo de la resistencia a drogas cuando su carga viral es indetectable. El tratamiento temprano también puede retrasar o hasta prevenir daños al sistema inmunológico. Conversamente, posibles riesgos de comenzar temprano incluyen reducciones en la calidad de vida debido a efectos secundarios de corto y largo plazo, el desarrollo de resitencia a drogas si la carga viral no se mantiene indetectable, y opciones limitadas de tratamiento en el futuro.

La información que tenemos para ayudarnos a contestar la pregunta de cuándo comenzar proviene de estudios retrospectivos basados en los registros médicos de los pacientes en lugar de estudios prospectivos diseñados específicamente para contestar la pregunta. Tal estudio prospectivo es extremadamente difícil de diseñar. Tendría que realizarse por años y registrar a miles de personas. Además si el estudio se comenzara ahora, para por lo menos contestar la pregunta de cuándo comenzar los tratamientos disponibles en el 2001; cuando el estudio se termine años más tarde, esperemos que nuevas y mejores drogas y estrategias estén disponibles, e igualmente debemos tener mejor entendimiento del VIH.

Claramente, las drogas anti-VIH actuales no pueden deshacer al cuerpo del VIH. Aunque la carga viral sea indetectable, el VIH continúa reproduciéndose a niveles bajos.

En la Octava Conferencia sobre Retroviruses y Enfermedades Oportunistas (CROI, siglas en inglés) en febrero del 2001, hubo muchos reportes sobre estudios retrospectivos que observaron la relación entre el progreso de la enfermedad y el contaje de CD4 y/o los niveles de carga viral de las personas cuando primero comenzaron su terapia de combinación. Un estudio retrospectivo de la Universidad John Hopkins observó los episodios de 1,014 pacientes que comenzaron dos- o tres- combinaciones de drogas luego del 1ero de julio de 1999. Hubo una fuerte correlación entre el progreso de la enfermedad y comenzar la terapia con un contaje de CD4 menor de 200. La proporción más alta del progreso de la enfermedad en estos pacientes puede explicarse parcialmente por observaciones hechas por el grupo John Hopkins (y otros estudios) de que las personas son menos probables de alcanzar cargas virales indetectables si comienzan el tratamiento con un contaje de CD4 menor de 200. Las proporciones del progreso en personas que comenzaron su terapia con contajes CD4 entre 200 y 350 no se diferenciaron substancialmente de aquellas que comenzaron cuando sus CD4s estaban sobre 350. Interesantemente, niveles de carga viral de pre-tratamiento, independientes del contaje de CD4, no predijeron el resultado clínico. El estudio observó las cargas virales pre-tratamiento menores o mayores de 20,000, 100,000, y 200,000, y no encontró diferencias en la progression de la enfermedad entre los grupos.

Un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, siglas en inglés) observó a más de 5,100 personas que comenzaron dos- o tres-combinaciones de drogas en 1994 o más tarde. El riesgo de muerte fue significantemente más alto para las personas que comenzaron su tratamiento cuando sus CD4 estaban bajo 200 comparado con aquellos que comenzaron cuando sus CD4 estaban sobre 200. El estudio demonstró una tendencia de mejores resultados clínicos en las personas que comenzaron su tratamiento con contajes de CD4 entre 200 y 350, pero la diferencia no fue significante. Las personas que comenzaron su tratamiento con contajes de CD4 sobre 350 no demonstraron beneficios claros.

Estos y otros estudios demuestran concretamente que las personas que comienzan su tratamiento antes de que sus CD4 bajen a menos de 200 tienen mejores resultados clínicamente. Así que ¿es mejor considerar tratamiento antes de llegar a ese punto? Probablemente. Pero ¿cuál es el punto límite? Tal vez algún punto entre 200 y 350. Pero aún así, existen muchos factores que considerar. ¿Está alguien con un contaje de CD4 que se ha reducido desde 700 a 300 en un año en la misma situación que alguien que ha mantenido sus CD4 en 300 por cinco años? No, claramente. Aquí es que la flexibilidad individual jugó su parte en el texto de las guías.

Mientras las personas que están viviendo con VIH y sus proveedores de salud hacen decisiones complicadas de tratamiento—incluyendo la decisión sobre cuándo comenzar la terapia—las guías federales pueden ser enormemente útiles. Pero las guías tienen sus limitaciones y es importante que reconozcamos las mismas. Las guías son herramientas. Estas incluyen recomendaciones, sugerencias, información y discusión. No existe una formula de un “tamaño para todos” para recibir tratamiento, ni tampoco se intenta que sea así.

La data que tenemos sobre la progression de la enfermedad del VIH está basada en lo que aparenta ocurrir en grupos de personas—poblaciones, no individuos. Esta data y las experiencias de la vida real de las personas que viven con VIH apoyan la revisión de las guías, de que las personas sin síntomas deben considerar terapia cuando su contaje de CD4 está bajo 350 (en lugar de 500 como indicó la recomendación previa), o la carga viral esté sobre 55,000 (en lugar de 20,000). Pero si existe algo que hemos aprendido los últimos veinte años es que la enfermedad del VIH varía anchamente de persona a persona. Los porcentajes y probabilidades no necesariamente le aplican a usted o a su situación en particular y los diferentes factores que contribuyen a su persona—como un individual único.

 

James Learned es el Director de la Inciativa de Educación sobre Tratamiento del AIDS Community Research Initiative of America (ACRIA) y redactor de su boletín, ACRIA Update.

Derechos de imprenta @ 2001- ACRIA Update. Vol. 10 No. 2 Primavera 2001. Reproducido con permiso. Visite www.acriany.org

Para una copia gratuita de las guías (disponible en Español), llame al 1-800-448-0440, visite www.hivatis.org o escriba a ATIS, P.O. Box 6303, Rockville, MD 20849-6303.

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